La tormenta solar más grande en 20 años; podría afectar tecnología y comunicaciones
Científicos advierten que una intensa tormenta solar que impactó la Tierra este enero podría perturbar infraestructura tecnológica y sistemas de comunicación.
21 enero 2026 • 10:00 pm

México.- Una tormenta solar catalogada como la más intensa en más de dos décadas ha generado advertencias entre científicos y agencias de monitoreo espacial debido a su potencial impacto sobre tecnología terrestre y satelital, aunque no representa un riesgo directo para la salud humana.
Según reportes del Centro de Predicción del Clima Espacial (SWPC) de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA) de Estados Unidos, la perturbación alcanzó niveles severos (S4), un registro que no se observaba desde octubre de 2003 y que indica una eyección de masa coronal con partículas de alta energía impactando el campo magnético terrestre.

Impactos en la vida cotidiana y sistemas tecnológicos
Especialistas señalan que, aunque el fenómeno no amenaza directamente la salud de las personas, sí puede afectar varios aspectos de la vida moderna que dependen de tecnologías sensibles:
- Comunicaciones vía satélite: podría haber interferencias o degradación temporal de señales.
- GPS y sistemas de navegación: fluctuaciones en las señales pueden provocar imprecisiones.
- Redes eléctricas y tecnología terrestre: en condiciones extremas, las corrientes geomagnéticas inducidas pueden estresar transformadores y equipos.
- Auroras boreales: el fenómeno ha permitido visibilidad de luces del norte en latitudes más bajas de lo usual, incluyendo partes de Norteamérica y Europa.
Aunque no se esperan apagoness extensos ni interrupciones masivas para el público general, los operadores de satélites y líneas aéreas han estado bajo vigilancia y tomando medidas preventivas para mitigar posibles perturbaciones en sus sistemas.

Contexto y preparación científica
Este evento se produce durante el ciclo solar 25, un periodo de mayor actividad del Sol en su ciclo aproximado de 11 años, cuando las llamaradas solares y las tormentas geomagnéticas tienden a ser más frecuentes y potentes.
Investigadores, incluida la UNAM, han subrayado que la infraestructura tecnológica actual no está diseñada para resistir tormentas comparables a eventos extremos históricos —como el Evento Carrington de 1859, que provocó fallas tecnológicas significativas para su época—, por lo que la preparación y el desarrollo de tecnología más resistente son prioridades a futuro.
Por ahora, las agencias de monitoreo mantienen la vigilancia del fenómeno, aunque advierten que las perturbaciones geomagnéticas pueden persistir durante varios días después del pico inicial de la tormenta.

Fuente: agencias